Por: Miguel Villegas - El Comercio 30.08.08
A "Lolo" me lo presentó mi viejo. Una mañana preparó el desayuno, paró un taxi y pidió poner Ovación. Era domingo. Cuando llegamos, efectivamente, había cola para conocerlo. El viejo estadio "Lolo" Fernández estaba lleno porque la "U" se jugaba el pase a la liguilla. Y con ese "Lolo", la "U" se clasificó.
La historia del "Cañonero" tiene estas cosas. Los hinchas de la "U" suelen creer que él gana partidos y le cantan y lo quieren. Es la gran novela de amor correspondido: "Lolo" le dijo no a un cheque en blanco (porque el amor no se puede comprar). El siguiente gesto fue del hincha que, incluso, nunca lo vio jugar: una gigantografía que acompaña el alambrado todos los domingos.
Hoy se cumplen 55 años de la vez en que se retiró para nunca irse: le hizo tres al Alianza, lloró como un chiquillo y se fue. Su partida en realidad fue su resurrección: hoy es una canción de guerra, su protector y un estadio. Ese estadio que sigue siendo viejo y querido como él.
N. de R.: Amén.
LOLOLÓÓÓ...LOOLÓ...LOLOLÓÓÓ...LOOLÓ...LOLOLÓÓÓ...LOOLÓ...LOLOLÓÓÓ...LOOLÓ...
A "Lolo" me lo presentó mi viejo. Una mañana preparó el desayuno, paró un taxi y pidió poner Ovación. Era domingo. Cuando llegamos, efectivamente, había cola para conocerlo. El viejo estadio "Lolo" Fernández estaba lleno porque la "U" se jugaba el pase a la liguilla. Y con ese "Lolo", la "U" se clasificó.
La historia del "Cañonero" tiene estas cosas. Los hinchas de la "U" suelen creer que él gana partidos y le cantan y lo quieren. Es la gran novela de amor correspondido: "Lolo" le dijo no a un cheque en blanco (porque el amor no se puede comprar). El siguiente gesto fue del hincha que, incluso, nunca lo vio jugar: una gigantografía que acompaña el alambrado todos los domingos.
Hoy se cumplen 55 años de la vez en que se retiró para nunca irse: le hizo tres al Alianza, lloró como un chiquillo y se fue. Su partida en realidad fue su resurrección: hoy es una canción de guerra, su protector y un estadio. Ese estadio que sigue siendo viejo y querido como él.
N. de R.: Amén.
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