Las reuniones cloaquenses en la sede central de "Red Bull" no han tenido el eco necesario ya que la exhortación de pasar la voz a los esbirros que formaban parte de sus filas no ha cuajado ya que se han encontrado con la infranqueable barrera de la deuda de mensualidades que tienen que asumir, esta vez no se hará con los recibos que se emitían inorgánicamente desde la extinta "jefatura de cobranzas" sino que ellos mismos tendrían que sufragar este gasto.Los tiempos han cambiado, mucho de ellos ya no tienen sueldo en la planilla del club ni tampoco como controladores en las puertas donde siempre había una parte del "lonchecito" que les servía para recursearse además del pago que se les hacía por el "trabajo" realizado.
Tampoco el apoyo de "Papi" directamente llegado del Congreso sirvió para algo, más bien se debería chequear a que dedican su tiempo los empleados que son remunerados con el dinero de todos los peruanos.
Para terminar ya no podrán estar resguardados por los matones que contrataban para las Asambleas, como se vio en las del 2005, 2006 y 2007; por lo que ahora nadie quiere arriesgarse para intentar salvar el pellejo de quien ha llevado a la institución a la crisis mas agobiante de toda nuestra historia.

