12 junio 2008 ~ 0 Comentarios

HISTORIA DE UNA TRAIDORA COLUSION: RED BULL Y MOQUILLO OCULTARON ROBOS DE DIRECTIVA ANTERIOR!!!

El 30 de Marzo del 2001, cuando se realizó la Asamblea General Ordinaria donde debía presentar su último Balance y Memoria el inefable Alfredo González Salazar para luego proceder a dar inicio a la ceremonia de juramentación de Javier Aspauza Gamarra, comenzaron a retumbar los gritos de “MORALIZACIÓN, MORALIZACIÓN, MORALIZACIÓN…” en la cancha de cemento del “LOLO” por lo que los hasta hoy acusados y no procesados optaron por huir al ritmo de una “tocata y fuga” en medio de ese griterío ensordecedor.

Como era de esperarse la Asamblea rechazó tanto la Memoria y los Estados Financieros correspondientes al año 2000 y se acordó la realización de una auditoría que revise toda la parte contable en forma integral. Lamentablemente el encargo cayó en las peores manos, las de la nueva Junta Directiva que presidió el finado Javier Aspauza.

Se respiraban nuevos vientos y había esperanza de cambios. El triunfo electoral de Aspauza fue posible debido a que un importante grupo de socios que apoyamos –y seguimos apoyando a Gino Pinasco declinamos sin poner condiciones ni precio a dicho apoyo, pero ofreciéndole la colaboración en los puestos que estimen conveniente. El primer mal síntoma fue que la lista ganadora no llamó a nadie para que aporten a favor de la “U.

Luego de varios meses de silencio se convocó a Asamblea General Extraordinaria para ver el Informe de los auditores que se contrataron para tal efecto. Es así que el 19 de Octubre la Asamblea recibe el informe y luego de un debate acalorado, por presión de la masa societaria se convocó a la Comisión Autónoma de Auditoría Integral y se designó a Cecil Griffiths como Presidente de la misma. Verdaderamente fue férrea y titánica la oposición de Aspauza y Galindo, que intentaron no poner a debate la propuesta del nombramiento de la CAAI, lo que indudablemente reflejaba que deseaban limpiar a González y sus co-responsables a como de lugar. El pacto infame entre ambas administraciones ya estaba dado.

La CAAI empezó a trabajar sin el apoyo de la Junta Directiva -ya en total contubernio con sus antecesores- y luego de 10 meses emitieron el primer informe que originó otro encendido debate que tuvo ribetes de escándalo por la forma en que intentaron boicotear la Asamblea los integrantes de la “cloaca”. Otra vez la presión de los socios pudo más y la propuesta que presentamos de pasar a Junta Disciplinaria a las directivas involucradas fue aceptada por la mayoría de asistentes. La otra propuesta fue presentada por un representante de Unidad Crema, era básicamente la misma pero pretendía se hiciera en forma selectiva la apertura de procesos disciplinarios.

Y lo peor vino a partir de este momento. Luego de haber recibido las peores y feroces críticas de parte de Alfredo González, la directiva que presidió Javier Aspauza blindó a este nefasto personaje y no permitió que los Socios recibieran en su momento el Informe Final de la CAAI. Los motivos se sospechaban en aquella época, nos llegaron algunas versiones pero no tuvimos las pruebas del caso en su debido momento. Al parecer González si las tuvo y le sirvió este tema con otros productos residuales que habían de por medio para lograr su ansiada “impunidad”.

Es así que en Enero del 2005, en el programa que conducía Dennis Falvy, se presentó la denuncia respecto a facturas y gastos por cientos de miles de dólares que se habían realizado burdamente en la gestión del finado Aspauza y fue la gente de Unidad Crema quienes hicieron llegar las mismas a la directiva de turno, que estaba bajo la presidencia de Alfredo González y con el melifluo Reynaldo Moquillaza como Tesorero. Es así que se vieron obligados en la Asamblea Ordinaria siguiente a repartir unas hojas donde presuntamente se había hecho una denuncia al Ministerio Público lo que aparentemente fue una farsa más.

Pero en la Asamblea Ordinaria de Marzo del 2005 dijeron que no abrían proceso disciplinario debido a que el caso estaba en manos de las autoridades competentes y recién se dieron cuenta del forado luego de la denuncia pública, pero Moquillaza no revisó nada cuando le entregaron la posta maligna. Al final no hicieron nada, hubo aparentemente colusión total.

Las facturas que presentaron eran por supuestos servicios innecesarios para el club como la valorización del “LOLO” en forma anual, servicios de asesoría legal sin mayor sustento del trabajo efectuado. Lo peor de todo eran facturas de empresas y personas del Ecuador por cientos de miles de dólares donde nos daban hasta asesoría de imagen y marketing.

Terminó con pena y escándalos y totalmente alejado de la gloria González Salazar pero cumplió el pacto infame –algo así como las familias sicilianas y sus propios códigos de no revisar ni actuar contra estos ROBOS. Pero esto no puede quedar impune, ya que si bien es cierto que Javier Aspauza nos adelantó en la partida y esto extingue cualquier acción penal contra su persona, requería al menos la co-autoría del Tesorero de entonces Héctor Quesada Macchiavello y otros directores, lo que se aclarará tanto en el proceso disciplinario como en el Poder Judicial, donde debemos procesar a los autores y a los que no denunciaron el hecho, así como a todos que resulten cómplices luego de realizadas las investigaciones del caso.

¡¡¡LA LEY ES PARA TODOS… JUSTICIA NO ES VENGANZA!!!


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